Queridos amantes de la lectura y los blogs:
He creado éste blog para escribir en él pequeños poemas, narraciones con rima, simples historias con un toque lírico, producto de un sentimiento cualquiera.
Pretendo que os guste y comentéis, os anime a escribir y os sorprenda, aunque no soy la única persona que escribe a la que esto le alentaría. Supongo que mis ojos ven la vida desde un punto de vista muy diferente al de otros.
Aquí os dejo este pequeño escondite, desde el eco más profundo de todas las miradas.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La muerte de la felicidad y el dolor.


Cuerpo de piedra, corazón de viento.

La brisa sopla, suave, mecida por el tiempo, por un reloj de oro.
Unos pies cansados caminan, la poca saliva que le queda se convierte en cloro.
Se detiene y mira al mar, 
Sabe que si cae dominará el mal.
Inconsciente, sus ojos se cierran lentamente,
Mientras busca en su mente pedazos de felicidad permanente.
El diablo es ya morado de tanto cumplir sus antojos;
pero él es insaciable, anhela totales destrozos. 
La dama de cuerpo frágil susurra al viento:
"Tú eres eterno, tráeme algún día de vuelta, sólo por un momento."
Felicidad se llama, tenía un solo intento. 
Sus ojos lloran con lágrimas de cristal,
mientras sus finos dedos no llegan a pausar 
la triste canción que narra el mar.
Las cenizas dentro de ella una vez más se levantaron,
cogieron el último pedazo de su alma y, volando, se lo llevaron.
Sus rodillas cayeron y los ángeles gritaron, 
en esta gran lucha están siendo derrotados...
Pero sólo Felicidad sabe la verdad, 
y es frágil porque sabe que no es necesario luchar.
El viento atraviesa su piel e inunda su corazón,
mientras el diablo clama: 
"Yo tengo razón".
La última mariposa se posa en sus ojos,
éste es el primero de infinitos destrozos.
Mientras el color cae entre la oscuridad inmensa,
su cuerpo yace inerte, enfundado en piedra;
su corazón de viento, bajo una negra calavera,
y el mundo desaparece, se consume la tierra.
Pero recuerden, algún día el mal será quien caiga,
y el viento dará vida a aquellas palabras:

- Cuando algún día otra flor nazca entre las cenizas,
y provenga de mi corazón de aire y de algún creschendo,
despiértenme, por favor, para despedirme de la brisa,
y mirar a los ojos del diablo diciendo:
"Mataste a la felicidad, pero el viento es eterno;
la luz del sol, un bucle, y el agua, tu infierno".
Entonces me daré la vuelta y daré un paso al cielo; 
sabré que he hecho mi trabajo; y me marcharé,
feliz, corriendo...


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